miércoles, 29 de abril de 2009

Evaluación del aprendizaje: prácticas y usos de los recursos tecnológicos



En este capítulo, el autor nos presenta ciertas circunstancias que se dan en la operación normal de un curso de educación a distancia, en especial el proceso de evaluación.

Debido a que en sus inicios la educación a distancia era considerada una opción poco seria, se creía que los alumnos participantes y sus egresados solían obtener su certificado aparentemente de manera “fácil".

Desde luego que si en ningún momento se tuvo contacto directo con dichas personas, la recepción del documento probatorio por correspondencia le restaba formalidad y seriedad a la modalidad.

¿Qué directivos estaban al frente de dichas instituciones como para confiar en que sus procesos fueran reconocidos por las autoridades educativas?




Desde luego, los tiempos han cambiado y la educación presencial, así como la de distancia han evolucionado al punto en que la confiabilidad en sus procesos permiten garantizar que los egresados tienen la capacidad para resolver los problemas específicos del ámbito laboral de especialización.

Sin embargo, la ética y valores que cada persona "debiera" tener presentes y demostrarlos en su comportamiento cívico, distan mucho de creer que incluso los tienen.



Tal situación genera desconfianza entre todos los participantes del proceso educativo, así como los empleadores que reciben a dichos egresados.

A nosotros docentes nos queda la responsabilidad de esforzarnos y asegurarnos de que nuestra práctica docente está operando adecuadamente y que nuestros alumnos estén generando conocimientos y ganando experiencia para resolver los futuros problemas que enfrentarán en el medio laboral.

Debido a que en la modalidad a distancia no se tiene contacto físico con los alumnos, no sabemos si en los chats programados estamos tratando con quien nos dicen que son, o si en la entrega de trabajos y tareas son ellos los que realmente resuelven los problemas.



Contradictoriamente a lo que ocurre en la modalidad presencial, el acercamiento con los alumnos se incrementa al grado de poder identificar el estilo de comunicación del alumno y su responsabilidad para con las tareas y evaluaciones.

Sólo con esta percepción de nuestro alumno podremos estar "seguros" de que estamos tratando con la persona que se encuentra al frente de la otra computadora.

Las recomendaciones que nos presenta el autor nos podrán auxiliara a interactuar con quien realmente es nuestro alumno y asegurarnos de que está entregando resultados correctos, con la mira en su perfeccionamiento académico.

Vicente Sánchez.
Asesor del bachillerato a distancia de la UNAM.
(Propedéutico de matemáticas, Álgebra y principios de física)

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